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Aniversario 10 años de Shellcatch: Historia y avances de la innovación tecnológica para los océanos

•By Alfredo Sfeir Camarena •1 min read
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Aniversario 10 años de Shellcatch: Historia y avances de la innovación tecnológica para los océanos

El 10 de junio en la ciudad de Quito, Ecuador, el Restaurant Zfood recibió su décimo envío desde la Cooperativa Calamar proveedora de pesca artesanal totalmente verificada y con trazabilidad. A su vez, el pescador ecuatoriano de pargos y camarones, Espeuci Valencia, o​​btuvo el apoyo del Proyecto Re-Emprende de AEI Ecuador respaldado por Coca Cola, GM y de La Favorita, la cadena de retail más grande de Ecuador, para implementar tecnología de trazabilidad en su embarcación que le permitió extraer recursos verificados y con trazabilidad.

Esta noticia se dio a conocer tres semanas después de que en Chile se celebrara la incorporación de la 13ª organización pesquera: Sindicato de Pescadores de las Conchas, en Los Vilos. Su producto el “Loco” (Abulón Chileno) o Concholepas Concholepas se está probando ahora en la cadena de restaurantes de productos marinos de Andrés Turkey en una de las ubicaciones más importantes de Santiago. Esta caleta es liderada por Patricio Pueyes y para su desarrollo ha tenido el apoyo de The Nature Conservancy y del Programa de Trazabilidad Comercial del Fondo de Fomento de la Pesca Artesanal, actual Indespa, a las pesquerías artesanales. Dos meses antes, Caleta Quintay vendió su Congrio a Ocean Pacific, uno de los restaurantes de productos del mar más emblemáticos de Chile, a un precio de playa 15% superior a otras ventas.

¿Por qué celebramos la existencia de estos casos? Porque tal como compartió recientemente Stahl Suárez, Gerente de Shellcatch Ecuador, “no solo estamos contentos por lo que significa para nuestros pescadores Espeuci Valencia y Patricio Pueyes, sino también por el gran impacto que estas organizaciones tendrán en pequeña escala en el ecosistema pesquero de cada región. Estas historias de éxito no sólo impulsan el crecimiento económico de estas comunidades, sino también se convierten en un movimiento e inspiración para otros pescadores, ONGs y programas de apoyo del gobierno”.

El ímpetu de la región hacia una pesca sostenible es innegable. Esto no es un resultado que se deba a la suerte o la magia: es la culminación de una década de programas de apoyo impulsados por las ONGs, colaboración gubernamental, de desarrollo tecnológico y de mercado que ha preparado a los pescadores para este movimiento.

A lo largo de su historia, Latinoamérica siempre ha sido exportadora de productos del mar y está entre las más grandes en ese rubro a nivel mundial, lo que también ha significado un constante aumento de la población que vive y se proyecta con la actividad pesquera. Además, la región está muy bien aspectada y es prometedora en esta actividad por sus únicas corrientes oceánicas, abundante de recursos y que debiera asegurarle un mercado exportador establecido.

Los gobiernos locales han aportado en el desarrollo de la actividad con diversos subsidios, colaboración que también se han enfocado en el uso sostenible de los recursos oceánicos por parte de los pescadores latinoamericanos. Sin embargo, pese al apoyo, estos intentos han tenido resultados decepcionantes: la productividad se ha estancado, en gran medida, por incentivos gubernamentales desalineados de las necesidades reales de los territorios, como es la poca inversión en educación y la baja accesibilidad a los mercados. Todos estos factores han contribuido a que los pescadores no alcancen estabilidad laboral ni un sustento seguro; que sus ingresos per cápita sean muy bajos y que en algunas comunidades, tengan los niveles de pobreza más altos de la región.

Pero la narrativa está cambiando y, en buena parte, gracias a la conciencia de los consumidores quienes progresivamente buscan productos legales, con verificación de origen y responsables con el medioambiente. De la misma manera, importantes inversiones tanto públicas como privadas para la conservación del medio ambiente han promovido e incentivado una extracción responsable de los productos del mar. Estos cambios han sido acompañados por las persistentes capacidades empresariales en el sector de la pesca artesanal, que revalorizan los recursos proyectando su mantenimiento a largo plazo.

Los primeros 10 años

En el 2018, Shellcatch era una organización bastante conocida en distintos países de la costa del Pacífico en América Latina. Su lanzamiento fue en el 2011 en San Francisco, EE. UU, pero desde antes Shellcatch había establecido presencia en Chile y México, con vínculos estrechos con los pescadores Franklin Zepeda de Caleta San Pedro, en Coquimbo, José Barrios de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Confepach), Miguel Ampuero de Ancud -todos en Chile- y José Medina, de Baja California Sur, en México. El enfoque de Shellcatch en el uso de tecnología para crear productos con valor agregado para estos pescadores y ayudarlos a obtener más por sus capturas se alineaba perfectamente con las deficiencias que existen en la pesca en pequeña escala de esta región. Con el apoyo de BID Labs, The Packard Foundation, The Nature Conservancy y WWF, AIE y otros socios importantes, Shellcatch pudo fortalecer y ampliar la empresa en Perú, Ecuador, México y prestar servicios a pescadores artesanales e industriales en Belice, Costa Rica., Guyana Francesa, Noruega, California, Puerto Rico y Pakistán.

Con más experiencia y relación con los actores en las regiones mencionadas y un equipo compuesto de profesionales de varios países, Shellcatch pudo transferir con éxito tecnologías de verificación y trazabilidad junto al trabajo con increíbles pescadores, gobiernos y el sector de las ONGs. En ese entonces, los pescadores se encontraban principalmente en la pesca del dorado, mero, palometa, abalón (oreja de mar chilena) y una gran variedad de mariscos.

Aunque no era parte central del modelo comercial de Shellcatch, algunos pescadores se sumaron a nuestro trabajo desde el inicio y fueron fundamentales para comprender cómo debíamos ajustar el modelo a las necesidades territoriales, cobrando en nuestro andar con su compromiso y confianza. Desafortunadamente, los mercados objetivo no estaban desarrollados y el papel de Shellcatch en la cadena de suministros aún no estaba claro, pero destacamos en esa etapa de nuestro desarrollo a quienes nos acompañaron: Carlos Villarroel de Chepu, José Miguel González de Hualaihue, Juvenal Triviño de Chaihuín, Huiro y Rodrigo Jerez de Llico, todos de Chile, y a los integrantes de la Cooperativa Pesquera Don José Medina en México. Cabe destacar que también contamos con la colaboración de uno de los principales dirigentes de la pesca artesanal en Chile, Don Leonardo Carvajal, quien por varios períodos fue presidente de la Asociación Gremial de Buzos, Pescadores y Mariscadores de Tongoy, en la Región de Coquimbo en Chile. Lideró la dirigencia de la Macro Zona Norte de Chile y fue un agente catalizador para los inicios de Shellcatch. A través de la innovación tecnológica se sumó para mejorar los procesos extractivos, productivos, de venta y distribución de los productos del mar en Chile. Hace unos meses don Leonardo falleció y no queremos dejar de hacer este breve pero significativo homenaje por el importante papel que desempeñó en la historia de la pesca artesanal en Chile. Él siempre nos decía: “Ustedes muchachos encarguense de hacer la innovación tecnológica para que otras generaciones puedan conocer los recursos que estamos trabajando”

Esta experiencia con los pescadores artesanales y ONGs nos mostraron que la tecnología y el acceso al mercado tenían un largo camino por recorrer para que Shellcatch pudiera ser un semillero de cambio. Afortunadamente, ahora que el modelo está más claro, algunos de estos pescadores están regresando a bordo, lo que también se debe a que hemos mostrado resultados prometedores en el trabajo en conjunto con las nuevas generaciones de pescadores quienes están replicando rápidamente las historias de éxito de nuestros primeros acompañantes. Algunos de ellos, de los que podríamos hablar bastante- son Daniel Parra, de Lebu en el sur de Chile y Ubaldo Tume de Cabo Blanco de Perú, incorporados recientemente gracias a Oceana y que pronto mostrarán resultados prometedores y continuarán replicando historias de éxito a un ritmo mucho más rápido.

Embargo comercial: el catalizador tecnológico

La mejora de los medios de vida de los pescadores y el impacto ambiental de la actividad fueron los focos principales en el año 2015, EE. UU. amenazó a México con un embargo pesquero. Con sede en California, Shellcatch era el único sistema de monitoreo remoto electrónico para embarcaciones de pequeña escala y el desafío era crear un sistema completamente resistente, versátil y de bajo costo. No fue una tarea fácil pasar de un sistema único de trazabilidad a uno completo, con acceso a la nube y facilitar el hardware y software como servicio. Nuestro taller de I+D al sur de San Francisco fue fundamental para acceder a la última tecnología para generar el rápido cambio de ingeniería y fabricación que era necesario para cumplir el objetivo. Aunque los vuelos directos a Baja California facilitaron la logística para acercarse al territorio, el despliegue dependía totalmente de que las comunidades pesqueras locales abrieran sus puertas para la I+D local. El papel que cumplió Gabriel Reyes, Desarrollador Comercial de Shellcatch, fue fundamental para unir a los pescadores en México para las acciones iniciales. Gabriel creó un entorno de prueba para la tecnología y un laboratorio local para una rápida implementación; asimismo, el Gobierno de México también fue fundamental en el proceso, ya que había dedicado personal exclusivo para la iniciativa y proporcionó los recursos necesarios para llegar a más de 300 embarcaciones. Cuatro años después -con más de 40 mil videos de pesca- se levantó la amenaza de embargo.

Una apuesta por la tecnología

Si bien Caleta San Pedro fue la primera en alcanzar más del 30% de ingresos por su producto “estrella”, la macha, ciertamente no fue la única: Shellcatch unió la tecnología de hardware con el desarrollo de un mercado único en internet en línea de productos del mar, creando Frescapesca. De esta manera, Shellcatch comenzó a desempeñar un papel crucial para ayudar a estos pescadores a escalar en sus producciones al agregar análisis de negocios de productos del mar, para facilitar la factibilidad del proyecto hubieron procesos de selección de pescadores y acceso a nuevos mercados objetivo. Al ser una nueva alternativa para los pescadores, ONGs asociadas han facilitado las relaciones de Shellcatch con el sector privado para crear impacto a escala y la desintermediación de la cadena de suministro. Uno de los pescadores recién embarcados, Franklin Zepeda de Caleta San Pedro, La Serena, tomó los aumentos de precios iniciales provocados por la diferenciación tecnológica y dimensionó la importancia de agregar valor a sus productos de múltiples maneras. Estos resultados crearon un efecto de empuje en sus esfuerzos y se comenzó a reunir recursos de diferentes fuentes para luego convertirse en una de las historias de éxito artesanal más sólidas de la región. A partir de entonces, aprovechando la tecnología y las capacidades de producción industrial, Franklin creó una planta de planta de procesamiento para Caleta San Pedro y actualmente atiende a grandes empresas de distribución . Ahora trabajamos con pescadores de Chile, Ecuador y Belice liderando el camino en el uso de los más altos estándares de tecnología para el crecimiento y desarrollo de su propio mercado y al beneficio de sus comunidades locales.

Un lugar en las islas - El nuevo Impulso

Las comunidades pesqueras de las islas rápidamente se están subiendo a bordo con la necesidad de proteger sus recursos por la presión pesquera local e internacional. Como la mayoría de las economías costeras del continente, las islas son muy vulnerables al cambio climático, por lo que los incentivos de las ONGs y los Gobiernos comienzan a alinearse a medida que la supervivencia de estas comunidades está en riesgo.

La tecnología de Monitoreo Electrónico de Shellcatch se implementó en estos territorios para lograr que todo el proceso de pesca sea transparente, instalando herramientas que ayudan a la resiliencia del ecosistema y la diferenciación de mercado. A esto le sigue el uso de tecnología de Reporte Electrónico para la gestión pesquera adicional y requerimientos locales y, finalmente, con el mercado en línea obtener un valor agregado total. Hoy somos la plataforma líder en las Islas Galápagos y pronto tendremos presencia en las Islas del Coco, ubicadas en Centroamérica. Estos proyectos insulares son una gran fuente de orgullo para muchos pescadores, ONGs y el sector privado, ya que todos interactúan en una extensión muy pequeña de tierra y mayoritariamente alrededor de los productos del mar.

Los triunfos reveladores en el continente ahora se implementan y desarrollan en las islas, demostrando los beneficios únicos de usar un centro de soluciones en lugar de soluciones desagregadas y desconectadas entre sí. Somos muy optimistas de que el éxito de estos pescadores siga incentivando el arduo trabajo de todas las ONG, el gobierno y los actores del sector privado y aunque el despliegue tecnológico aún está en crecimiento para satisfacer las diferentes necesidades de las embarcaciones, creemos que somos parte integral de un movimiento que busca una mejor gestión de los recursos pesqueros, mejores ingresos y más transparencia.

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Alfredo Sfeir Camarena

Shellcatch Team

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